Su estación es la primavera, su fase lunar la luna creciente. Semilla que brota, inicio, deseo de vida, época de nuevas posibilidades…

La Doncella es la Virgen, “completa en sí misma”, independiente. Es impulsiva, le encanta jugar, se rige por sus ideales y busca la verdad.

Su fase del ciclo menstrual es la pre-ovulación: fase dinámica y de acción. Tiene la capacidad de planificar, de fijar objetivos y de dirigirse hacia ellos.

Es Brigid, la Diosa Celta de la inspiración, la poesía y el fuego sagrado, honrada en la Candelaria o “Imbolc” con los primeras señales de la primavera.

Es Artemisa, Diosa griega de los bosques, la caza y la luna,  Arquera cuya intención esta concentrada y posee una flecha certera.

Es Kore, hija curiosa y amante de la naturaleza que decide descubrir el submundo, donde come de la granada roja y se convierte en Persefone.

El Ostara, Diosa germánica de la primavera, del amanecer y del despertar de las fuerzas germinativas.

Su rito de paso es el de la primera menstruación, la llegada de la sangre y el despertar de la fertilidad.

Es la Doncella que vive en nuestro interior, la niña-adolescente que no siempre recibió una bienvenida o iniciación positiva al mundo de la mujer.

Sanando a nuestra Doncella interior e inspirándonos de otras culturas y ritos ancestrales podemos acompañar a las “Doncellas” de hoy en día en su transición de la adolescencia hacia la madurez.

Texto: Sophia Style
Fuente: www.mujerciclica.com

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